Los días buenos y malos de ser padres

En la maternidad hay días buenos y días no tan buenos. Días en que todo fluye con los niños, días en que no gritaste ni una vez, días en los que piensas…que linda es la maternidad 🤱🏻.  Esos días nos vamos a acostar con el ❤️ llego de orgullo, nos sentimos como ese tipo de mamá que tenemos en nuestra mente, esa mamá ideal 🦸🏻‍♀️.

También están esos otros días, esos días de los que no muchas hablan ⛈, días en que nada te funciona, días en que pareciera que tus hijos hicieran un complot contra ti 😈😈. Son esos los días en que nos cuestionamos si realmente debimos tener hijos, si esos seres no estarían mejor con otra mamá, porque tu te sientes de lo peor. 

Creo que cuando somos mamás de niños pequeños, que aún dependen de nosotras con los pañales, la mamadera 🍼, vestirlos, nos levantamos en la mañana ya con el nivel de energía en -1 🥱.  Te acostaste muy tarde (cosa que intentas cambiar a diario, pero de alguna manera no resulta), te levantaste 2 o 3 veces durante la noche porque alguien tenia una pesadilla o quería “papita”, agua o simplemente meterse a tu cama y seguir durmiendo. Llevas años sin dormir seguido y largo hasta que ya no te quede más sueño (esa sensación ya ni recordamos como se siente 🙈).

Esa exigencia de la maternidad, seguido de los quehaceres de la casa, los compromisos laborales o personales y la vida de pareja, logran que más de alguna vez nos cueste llegar a ese equilibrio ⚖️ interno para sentirnos capaces de ser “una buena mamá”, según nuestras expectativas.

Pero te cuento algo👂? Pasa, esos días pasan, esa etapa pasa (se supone, yo aún estoy ahí 🤣). Pero la esperanza de que los niños van a crecer y que de a poco voy a poder recuperar “algo” de mi independencia, me ayudan a juntar energía ⚡️. El hecho de ver día a día como crecen y como se desarrollan es una gran satisfacción, pero ser mamá es lejos el trabajo más estresante, agotador y desafiante que he tenido en mi vida. Vamos que se puede 💪💪!!

❤️Un gran abrazo ❤️

Pamela

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